Creo que los fuegos artificiales de la entrada de 2026, aunque fuera algo puntual, apuntaban a algo que llevo un tiempo diciendo: Barcelona ha vuelto.
Han vuelto los eventos internacionales y los espectáculos, dos puntos que esta ciudad suele desarrollar con bastante solvencia y cabeza (diría que mucho más que Sevilla).
Aunque el bombo mediático hoy esté en Madrid y su gran crecimiento turístico (que Barcelona vivió 10 o 20 años antes) y financiero (punto débil de la ciudad catalana), hay mucho más proyecto en marcha, hoy, en Barcelona que en Madrid. No hablo del número de viviendas en construcción (otro punto débil de la Condal).
Y sospecho que a medio plazo la distancia aumentará, porque de momento la Generalitat y el Ayuntamiento parecen mucho más volcados hacia los grandes proyectos que la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid.
Lástima que los rifirrafes absurgos de la política que bebe del Procés se cargara esto.
Hubiera sido una fecha estupenda para presentar una nueva Barcelona, con el Mundial y unos Juegos de Invierno.
Me pregunto que impacto tendrán en la ciudad las grandes inversiones en infraestructura y ¡por fin! la materialización del Corredor Mediterráneo. Creo que pueden llegar a ser mucho más vitales de lo que se pueda pensar.